¿Cuánta Euskal Herria hay en tu trabajo?
Escribo en euskera y desde el euskera, y escribo desde mi cuerpo: una mujer euskaldun. Son mis geografías y de ellas parte mi mirada. La mayoría de mis historias están situadas en mi país y, por consiguiente, impregnadas de nuestra historia, nuestros paisajes, nuestra gente y el imaginario compartido por todos ellos, pero las experiencias de mis personajes son, de alguna manera, también universales. En definitiva, lo particular y lo universal son lo mismo… son las particularidades las que conforman lo universal.
La lengua por supuesto tiene gran importancia en tu obra. Me refiero a la lengua vasca por un lado y al lenguaje por otro. ¿Qué sitio ocupa la literatura en euskera hoy?
Todos los escritores vascos tenemos la conciencia de ejercer en una lengua subordinada. Pero es nuestra lengua, y somos los únicos en todo el mundo que podemos escribir en euskera. La literatura vasca, o la hacemos nosotros, o no se hace.
¿Cómo definirías la escena literaria vasca actual?
En cuanto a producción, pienso que tenemos muchos y diferentes autores que escriben en euskera, y que lo hacen muy bien. En cuanto a los lectores…
Siempre nos gustaría que hubiese más, pero esto pasa en todos los idiomas. El futuro de la literatura vasca está estrechamente relacionado con el futuro del euskera, y en ese futuro no sólo contamos los escritores, los lectores o los hablantes… Hay que hacer políticas a favor del euskera, y no en contra de ella como se suele hacer desde nuestras propias instituciones. Vivimos una gran colonización cultural, y lo peor es que mucha gente ni se da cuenta…
Se nos habla de paz y convivencia, pero en realidad se nos quiere ahogar poco a poco… Ser parte de una nación sin estado nos lleva a una subordinación lingüística, cultural, identitaria, económica… y de todo tipo.
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