Antonio Tabucchi, el novelista, estuvo en Argentina a fines de los 90 y dio una charla sobre lo real y la literatura. En sus años de estudiante en París, se cruzó de casualidad con un texto de Fernando Pessoa, y ese hallazgo lo llevó a aprender portugués.
Como testimonio de su dedicación a la audiencia y de su admiración por Pessoa, inició mostrando una pintura: un buque avanzaba de izquierda a derecha sobre una paleta sobria.
Tabucchi señaló un ojo de buey y dijo: “En este camarote, está Álvaro de Campos en tránsito hacia la Argentina”. La frase era literaria, en el sentido borgiano de que un relato siempre es ilusorio.


